Pesca del día
Pejerreyes, remansos, botas de goma
Termina enero y con eso el mes de vacaciones. Este año no fui a la costa argentina y creo que nunca extrañé tanto el mar, aún cuando he pasado más tiempo sin visitarlo. Me gusta mucho el universo cultural en torno a ese tipo de lugares: las sillas de playa, los souvenirs kitsch, las heladerita en la arena y por supuesto la comida, la estrella del verano. Se habla mucho de la indiferencia argentina a comer pescado, a pesar de la enorme extensión de nuestras costas. En las playas es más fácil comer estas opciones y se vuelve el momento de probar diferentes especies, sumadas a las tradicionales rabas o mariscos. En lo personal amo comer casi cualquier cosa que salga del mar, quizás porque me crié con un padre que disfruta mucho de pescar y que nos llevaba a mí y a mi hermana de chicas a hacer lo mismo, cada una con cañas infantiles.
Es por eso que me sorprendió encontrar una de las microtrends del año pasado: fisherman aesthetic. Estas microtrends son, como el nombre lo indica, tendencias muy breves y específicas, creadas entre redes sociales, íconos culturales y algunas prendas de moda particulares. Entre 2022 y 2025 aparecieron varios ejemplos de esto: coastal grandma (un poco suena a la esposa del fisherman), tomato girl, mob wife… entre otras. Al menos se diferenciaban de la ubicua clean girl, que aún me atormenta en sueños, pero al fin y al cabo son pequeños fenómenos estéticos que toman elementos varios que estén en boga y que circulan en redes sociales como “inspiración”. La fisherman aesthetic no es la excepción a esto y para su construcción se tomaron elementos de diferentes momentos y sujetos, estetizando al máximo la experiencia del pescador.
No es la primera vez que la moda toma inspiración del mar o de la pesca específicamente. De hecho, una de las prendas más famosas del siglo XX es el vestido langosta, diseñado por Schiaparelli como respuesta a la unión entre el surrealismo y la vestimenta. Pero también encontramos algunos otros ejemplos como el clásico fisherman sweater, originario de Irlanda, donde sus motivos de trenzas en lana de oveja simbolizan diferentes ideas en torno al trabajo del pescador: prosperidad, redes, fortuna. Los peces también han aparecido en diversas estampas, tapas de revistas y campañas publicitarias, muchas veces connotando un clima marítimo, vacacional pero también exótico o divertido.
En la Argentina hubo hace algunos años un proyecto de utilización del cuero de pescado en accesorios, específicamente en el diseño de zapatos. Para esta tarea colaboraron el municipio de Quilmes y la provincia de Chubut y buscó aplicar principios de sustentabilidad La idea era aprovechar los desechos de la industria pesquera (pieles de merluza, pejerrey y trucha que se descartan y contaminan el ambiente), curtirlos con métodos naturales no contaminantes, y utilizarlos en la confección de prendas, calzado y accesorios diseñados por emprendedores quilmeños del programa “Diseños al Sur”.
Esta última es de las experiencias de diseño que más me llamaron la atención en los últimos años. Si bien esta iniciativa tuvo diversos inconvenientes productivos y al día de hoy parece haber detenido su desarrollo (y dada la situación país difícilmente pueda reactivarse), es interesante ver las posibilidades del diseño cuando trabaja a conciencia con materia prima argentina. Entiendo también que hay objeciones morales a esto, que la explotación animal en la moda es un tema muy debatido y que probablemente nunca se llegue a una conclusión única.
Este tipo de “pesca” se aleja mucho con nuestro sujeto invitado de este newsletter, que es más una visión romantizada del mundo pescador. Los elementos que componen esta estética son: botas de goma, pilotos amarillos, sweaters de lana, remeras a rayas, entre otros. No hay una distinción particular sobre qué tipo de pescador (por supervivencia, por deporte, por placer) ni tampoco de qué clase social (no es lo mismo pescar con mosca en la Patagonia que hacerlo en el río Paraná). Uno de los adjetivos que aparecen en estas imágenes worn-in layers: prendas con aspecto usado, con historia, con recuerdos. Por momentos este pescador estético es más un Jack Cousteau que un obrero del mar, canchero con un gorro rojo al estilo Wes Anderson. En realidad, es una amalgama de símbolos, personajes, objetos y prendas que de alguna manera se relacionan con “la idea” del mundo marino. No me parece casual que en el fondo estas imágenes cristalizan algo que muchos anhelamos en tiempos de pantallas e incertidumbres: la libertad que promete la inmensidad del mar, el valor del trabajo manual y la nostalgia de un momento que parece mejor que el que vivimos.
Tengo el color del río
y su misma voz en mi canto sigo
del agua mansa y su suave danza en el corazón,
pero a veces oscura,
va turbulenta en la ciega hondura
y se hace brillo en este cuchillo de pescador.
(...)
Agua del río viejo
llévate pronto este llanto lejos
que esta aclarando
y vamos pescando para vivir…
(...)
Oración del remanso - Jorge Fandermole







